El APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) es el sistema obligatorio que garantiza la seguridad alimentaria en tu empresa. Su correcta implantación previene riesgos de contaminación y cumple con la normativa europea.
En esta guía te explicamos qué es el APPCC, los 7 principios fundamentales, quién está obligado a implantarlo y cómo una consultoría especializada puede ayudarte a cumplir con todos los requisitos legales.
Las siglas APPCC corresponden a Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico. En inglés se conoce como HACCP (Hazard Analysis and Critical Control Points). Se trata de un sistema preventivo de gestión de la seguridad alimentaria que permite identificar, evaluar y controlar los peligros significativos para la inocuidad de los alimentos.
El objetivo principal del APPCC es garantizar que los alimentos sean seguros para el consumo humano, controlando los riesgos de contaminación biológica, química y física en todas las etapas de la cadena alimentaria: desde la producción primaria hasta la distribución y venta final.
A diferencia de los controles tradicionales basados en la inspección del producto final, el APPCC es un sistema de prevención. Esto significa que actúa antes de que ocurran los problemas, identificando los puntos críticos donde pueden aparecer peligros y estableciendo medidas para evitarlos.
Antes de implantar el APPCC propiamente dicho, la empresa debe tener funcionando los planes de prerrequisitos (también llamados planes de apoyo o planes generales de higiene). Estos planes establecen las condiciones básicas de higiene necesarias para garantizar la seguridad alimentaria:
Plan de control de aguas: Garantiza la potabilidad del agua utilizada en todas las operaciones.
Plan de limpieza y desinfección: Define los procedimientos, frecuencias, productos y responsables de la higiene.
Plan de control de plagas: Establece medidas preventivas y correctivas frente a insectos y roedores.
Plan de mantenimiento: Asegura el correcto funcionamiento de instalaciones y equipos.
Plan de formación: Garantiza que todo el personal tenga la formación adecuada.
Plan de trazabilidad: Permite seguir el rastro de los alimentos en todas las etapas.
El sistema APPCC tiene su origen en 1959, cuando la compañía Pillsbury, junto con la NASA y los laboratorios del ejército de Estados Unidos, desarrollaron este método para garantizar la seguridad de los alimentos destinados a los astronautas en las primeras misiones espaciales tripuladas.
La necesidad era clara: los alimentos consumidos en el espacio debían ser 100% seguros, ya que cualquier intoxicación alimentaria durante una misión podría tener consecuencias catastróficas. Los métodos tradicionales de control de calidad, basados en la inspección del producto final, no ofrecían garantías suficientes.
Tras su éxito en el programa espacial, el sistema fue adoptado progresivamente por la industria alimentaria. En 1993, el Codex Alimentarius (organismo conjunto de la FAO y la OMS) publicó las directrices para su aplicación, convirtiéndose en el estándar internacional de referencia para la seguridad alimentaria.
La implantación de un sistema APPCC requiere seguir una metodología estructurada que garantice su eficacia:
1. Formar el equipo APPCC: Crear un equipo multidisciplinar con conocimientos sobre el producto y los peligros asociados.
2. Describir el producto: Documentar todas las características: ingredientes, composición, tratamientos, almacenamiento.
3. Identificar el uso esperado: Determinar cómo va a utilizar el consumidor final el producto.
4. Elaborar el diagrama de flujo: Representar gráficamente todas las etapas del proceso productivo.
5. Verificar el diagrama in situ: Comprobar sobre el terreno que el diagrama refleja el proceso real.
6. Aplicar los 7 principios: Desarrollar el análisis de peligros, identificar PCC, establecer límites y vigilancia.
7. Mantener y actualizar: Revisar periódicamente el sistema ante cambios.
Aunque están relacionados, el APPCC y las Prácticas Correctas de Higiene (PCH) son conceptos diferentes:
Las Prácticas Correctas de Higiene son medidas básicas y generales aplicables a cualquier empresa alimentaria: higiene personal, limpieza de instalaciones, control de temperaturas, etc. Son los prerrequisitos sobre los que se construye el APPCC.
El APPCC es un sistema más específico que analiza los peligros concretos de cada empresa y establece controles específicos en los puntos críticos de su proceso particular.
La normativa europea permite cierta flexibilidad para las pequeñas empresas de bajo riesgo. En estos casos, puede ser suficiente la aplicación de guías de PCH sin necesidad de desarrollar un APPCC completo.
En España, el APPCC es obligatorio desde 1996 para todas las empresas del sector alimentario, excepto la producción primaria. Esta obligación viene establecida por el Reglamento (CE) 852/2004 del Parlamento Europeo, que en su artículo 5 establece que los operadores de empresa alimentaria deberán crear, aplicar y mantener procedimientos basados en los principios del APPCC.
La normativa española complementa esta regulación europea con el Real Decreto 109/2010, que establece que es responsabilidad de las empresas alimentarias la higiene de sus instalaciones, sus productos y la puesta en marcha de un sistema de control adecuado conforme al APPCC.
Esta obligatoriedad se fundamenta en la necesidad de proteger la salud pública, garantizando que todos los alimentos que llegan al consumidor sean seguros. El incumplimiento puede conllevar sanciones económicas importantes e incluso el cierre de la actividad.
El incumplimiento de la obligación de tener implantado un sistema APPCC puede conllevar sanciones administrativas significativas. La Ley 17/2011 de seguridad alimentaria y nutrición establece tres niveles de infracciones:
Infracciones leves: Multas de hasta 5.000 euros. Incluyen deficiencias menores en la documentación.
Infracciones graves: Multas de 5.001 a 20.000 euros. Se aplican cuando supone riesgo potencial para la salud.
Infracciones muy graves: Multas de 20.001 a 600.000 euros. Se imponen cuando hay daño real a la salud o reincidencia.
Además, las autoridades pueden ordenar el cierre temporal o definitivo del establecimiento y la retirada de productos del mercado.
Están obligadas a implantar un sistema APPCC todas las empresas que manipulen, procesen, elaboren, almacenen, transporten, distribuyan o vendan productos alimentarios. Esto incluye:
Industria alimentaria: Fábricas de alimentos, plantas de procesado, envasadoras, industrias cárnicas, lácteas, conserveras, panaderías industriales, etc.
Hostelería y restauración: Restaurantes, bares, cafeterías, hoteles, catering, comedores colectivos, hospitales, residencias, colegios.
Comercio alimentario: Supermercados, tiendas de alimentación, carnicerías, pescaderías, fruterías, charcuterías.
Distribución y logística: Mayoristas, almacenes de distribución, empresas de transporte de alimentos, operadores logísticos del sector alimentario.
La única excepción son los productores primarios (agricultores, ganaderos, pescadores), que deben cumplir con guías de buenas prácticas pero no están obligados a tener un APPCC formal.
El sistema APPCC se estructura en torno a 7 principios fundamentales establecidos por el Codex Alimentarius:
Principio 1 – Análisis de peligros: Identificar todos los peligros potenciales (biológicos, químicos y físicos) asociados a cada etapa del proceso y evaluar su probabilidad de ocurrencia y gravedad.
Principio 2 – Identificar los PCC: Determinar los Puntos de Control Crítico (PCC), es decir, las etapas donde es esencial aplicar un control para prevenir, eliminar o reducir un peligro a niveles aceptables.
Principio 3 – Establecer límites críticos: Definir los valores máximos o mínimos que no deben superarse en cada PCC (temperatura, tiempo, pH, etc.).
Principio 4 – Sistema de vigilancia: Establecer procedimientos de monitorización para verificar que cada PCC está bajo control.
Principio 5 – Medidas correctoras: Definir las acciones a tomar cuando la vigilancia indica que un PCC no está controlado.
Principio 6 – Verificación: Establecer procedimientos para confirmar que el sistema APPCC funciona correctamente.
Principio 7 – Documentación: Mantener registros de todos los procedimientos y su aplicación.
Más allá de cumplir con la obligación legal, implantar correctamente un sistema APPCC aporta múltiples beneficios a tu empresa:
Seguridad alimentaria garantizada: Reduces drásticamente el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
Cumplimiento normativo: Evitas sanciones, cierres y problemas con las inspecciones sanitarias.
Confianza del cliente: Demuestras tu compromiso con la calidad y la seguridad.
Reducción de costes: Evitas costes de retiradas de producto, demandas legales e indemnizaciones.
Mejora de procesos: El análisis sistemático permite identificar ineficiencias.
Acceso a mercados: Muchos clientes exigen sistemas APPCC certificados.
Base para certificaciones: El APPCC es la base para IFS, BRC o ISO 22000.
La implantación de un sistema APPCC eficaz requiere conocimientos técnicos especializados en seguridad alimentaria, normativa vigente y análisis de riesgos. Por ello, muchas empresas optan por contar con el apoyo de una consultoría profesional.
Una consultoría especializada en seguridad alimentaria te ofrece:
Diagnóstico inicial: Evaluación del estado actual de tu empresa.
Diseño del sistema: Elaboración del plan APPCC adaptado a tu actividad.
Implantación: Acompañamiento en la puesta en marcha del sistema.
Documentación: Preparación de todos los registros y procedimientos.
Asistencia en inspecciones: Apoyo técnico ante las autoridades sanitarias.
Mantenimiento: Revisión periódica para mantenerlo actualizado.
Contar con profesionales garantiza que tu sistema APPCC sea realmente eficaz para proteger la salud de tus clientes.
El coste varía según el tamaño y complejidad de la empresa. Para un pequeño comercio o restaurante, puede oscilar entre 300 y 800 euros. Para industrias alimentarias más complejas, el coste puede superar los 2.000-3.000 euros. Es importante considerar que el coste de no tenerlo (sanciones, cierres, daños reputacionales) es mucho mayor.
El APPCC debe ser elaborado por personal con conocimientos técnicos en seguridad alimentaria. Puede hacerlo personal interno formado o, lo más recomendable, una consultoría especializada con técnicos cualificados (veterinarios, farmacéuticos, tecnólogos de alimentos, ingenieros agrónomos) con experiencia en la identificación de peligros y puntos críticos.
El APPCC debe revisarse y actualizarse siempre que haya cambios significativos: nuevos productos, modificaciones en el proceso, cambios en las instalaciones o equipos, nuevos proveedores o cambios normativos. Además, se recomienda una revisión general anual para verificar que el sistema sigue siendo adecuado.
Un sistema APPCC completo incluye: descripción de la empresa y productos, diagramas de flujo, análisis de peligros, identificación de PCC, límites críticos, procedimientos de vigilancia, medidas correctoras, procedimientos de verificación y todos los registros de control (temperaturas, limpiezas, incidencias, etc.).
Sí, cualquier persona física o jurídica que desarrolle una actividad relacionada con la alimentación está obligada a tener un sistema de autocontrol basado en los principios del APPCC. Esto incluye a autónomos con pequeños negocios de hostelería, comercio alimentario o elaboración de productos.
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